miércoles, 1 de octubre de 2014

RYSE: SON OF ROME

 



Ryse es quizás el juego que más dudas ha despertado desde que sabemos que forma parte del catálogo de lanzamiento de Xbox One; primero porque estaba pensado para Kinect y luego se pasó a la siguiente generación y relegó la cámara a un segundo plano, y luego porque llamó la atención eso de ver tantos Quick Time Events y saber que, aunque fallásemos, las ejecuciones salían igual. Sorprendentemente el sistema de combate es algo más complejo de lo que esperábamos -aunque no carece de problemas, como ahora veremos- y la integración con Kinect es muy agradable. Falla, sin embargo, en otras áreas.


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Las cámaras hacen cosas raras, a veces, pero Ryse es un prodigio técnico.
El juego empieza con una secuencia con Roma ardiendo de fondo y en la que hablamos con Nerón, el Emperador; al final sabremos cómo hemos llegado aquí y para ello hay que seguir la historia de Marius Titus, el protagonista, desde que se enrola en el ejército para vengar la muerte de su familia hasta su vuelta a una Roma en apuros. No es una historia que se base en hechos reales, ni de lejos: se toma muchas más licencias de las necesarias. 


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Lo que de verdad tendría que haber redondeado a Ryse, sin embargo, es el combate. Se parece mucho al sistema de ataque-contraataque de los Batman o de los Assassin's Creed; los enemigos nos rodean y hay que estar alerta cuando levantan sus espadas para darle a la A y contrarrestar su golpe. Con la X damos espadazos y con la Y rompemos guardias con el escudo, y la B sirve para rodar por el suelo cuando nos lancen estocadas poderosas. Si no nos tocan vamos acumulando golpes de combo, y cuanto más duremos más experiencia sacaremos. También exite un ataque Focus, que nos deja repartir leña durante un rato casi impunemente, y tras cada ejecución podemos decidir si ganar vida, fuerza, XP o focus. El gran problema es que ahí se queda todo.  
                           



 A pesar de que soy un gran fan del diseño por sustracción, es decir, el coger muy pocos elementos y maximizar su utilidad e importancia, Ryse tiene solo un combo: X, Y, X. Pegamos a los enemigos, nos defendemos cuando toca y los ejecutamos cuando les sale una calavera encima de la cabeza. Y así toda la campaña. Los escenarios nos presentan combates constantemente y siguen esa estructura de pasillo-arena tan vista, con lo cual no hay demasiados momentos en los que no estemos repartiendo espadazos, y el impacto de la brutalidad de los golpes finales se desvance a las dos horas de juego.



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Por todo esto, creo que en el aspecto técnico y gráfico está hecho de una forma impecable pero después de tener ya unas hora jugadas, los combates pueden llegar a ser aburridos. Todo esto teniendo en cuenta que durante el juego puedes comprar con puntos nuevas ejecuciones.

Finalmente, os dejo como siempre un vídeo que os puede ayudar a deciciros a comprarlo y sino, podréis ver el modo historia completo del juego.

 

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